TIPS PARA ACCEDER  A FINANCIAMIENTO A PARTIR DE ACTIVOS INTANGIBLES

Los activos intangibles, como marcas, patentes, secretos empresariales y datos, han evolucionado para convertirse en motores clave de valor para las empresas modernas, superando en muchos casos el valor de los activos físicos tradicionales, como fábricas y equipos. Sin embargo, su gestión y valoración plantean desafíos significativos para los profesionales financieros y las empresas en general.

Uno de los desafíos más importantes en esta materia es la valoración precisa de estos activos. Los métodos tradicionales de valoración, como el costo de creación, la capitalización de ingresos y el flujo de caja descontado, presentan limitaciones en el contexto de los activos intangibles. Por ejemplo, el costo de creación puede subestimar el valor de un activo al no considerar su potencial futuro, mientras que la capitalización de ingresos puede ser más efectiva para activos nuevos o en crecimiento.

Identificar qué activos intangibles son los impulsores clave de valor para una empresa y establecer indicadores de rendimiento adecuados son pasos críticos en este proceso. Los indicadores clave de rendimiento (KPI) financieros y no financieros pueden ayudar a medir la efectividad de la gestión de activos intangibles y su impacto en el rendimiento general de la empresa.

Sobre este tema la OMPI explica que, en el contexto de las operaciones de financiación de deuda, es común que los prestamistas requieran que los prestatarios ofrezcan activos como garantía antes de concederles un préstamo. Esta medida proporciona al prestamista una forma de protegerse en caso de que el prestatario no cumpla con sus obligaciones de pago. Los préstamos respaldados por garantías suelen ser más accesibles y económicos para las empresas en comparación con otras formas de crédito.

Tradicionalmente, los activos tangibles, como equipos y edificios, han sido utilizados como garantía en estos acuerdos. Sin embargo, cada vez es más común que los activos de propiedad intelectual, como derechos de autor, diseños y patentes, o los ingresos derivados de estos activos, sean utilizados como respaldo para los préstamos. Esta práctica refleja el creciente reconocimiento del valor de la propiedad intelectual en el ámbito financiero.

Cuando se emplea la propiedad intelectual como garantía, el prestatario generalmente conserva la titularidad de los activos. No obstante, el prestamista puede imponer ciertas condiciones sobre su uso futuro. Estas condiciones podrían afectar la capacidad del prestatario para otorgar licencias sobre la propiedad intelectual o transferirla a terceros, lo que puede limitar su flexibilidad operativa.

Para conocer de cerca estas experiencias y aprender datos concretos de ellas, la OMPI ha publicado una serie de informes titulada: “Acceso a la financiación respaldada por la propiedad intelectual: Análisis por país” que proporciona toda la información requerida sobre la materia. 

De todas formas, Fernández Lacort está aquí para ofrecerle asesoramiento experto en cualquier tema relacionado con negocios o propiedad intelectual en el mundo.